Cosas de Becas Todos nos alegramos cuando nos dicen “para tal cosa salen becas…”. Echas los papeles y esperas a ver que pasa. Yo estoy esperando unas cuantas, a ver si alguien confía en mí y me dan alguna para hacer el máster que quiero.  Pero hay unas becas que me parecen un verdadero mamoneo. Son las becas del Ministerio, las del Estado… como se llamen. Las becas de toda la vida que se echan para que te paguen la matrícula de la Universidad y la estancia fuera de tu casa, y que sólo te conceden si tu familia tiene un determinado umbral de renta, bastante discutible. La gente la llama normalmente, “La Beca”. Normal, es que es LA BECA (para quien se la conceden, claro). Ese umbral del que os hablo no es ni la pobreza ni la riqueza, es el umbral de renta medio, pero se supone que favorece a “los estudiantes más pobres”. Yo no sé quien inventó el sistema de repartos, pero a lo largo de mis cuatro años de carrera he visto de todo con el sistema de las becas. Yo nunca fui becado. No vengo de una familia de ricos, pero puedo asegurar que el dinero de la beca me lo hubiese gastado en mis estudios y me hacía tanta falta como a muchos otros estudiantes. En este tiempo he visto de todo. Incluso gente que se ahorraba cuatro años de beca íntegro para comprarse un Audi cuando acabara la carrera, iba de fiesta en fiesta, renovaba el armario de arriba a abajo, y en el mejor de los casos, se pegaba EL VIAJE del verano. Pero… ¿no se supone que las becas están para estudiar? Eso es lo que pensamos los de buena fe. Para colmo, estos “becarios buenos estudiantes” tienen la posibilidad de disfrutar de OTRA beca más, por si nos quedábamos cortos. Son las famosas Becas MEC, que te pagan un mesecito en el extranjero para aprender inglés, además, en el país que tu elijas. Y sólo pueden optar a estas Becas MEC los que hayan sido otorgados con la beca para la universidad. Sí, esa beca que “les paga un año de carrera”. Así vamos. Repartiendo oportunidades de futuro a los que se lo merecen.

Cosas de Becas

Todos nos alegramos cuando nos dicen “para tal cosa salen becas…”. Echas los papeles y esperas a ver que pasa. Yo estoy esperando unas cuantas, a ver si alguien confía en mí y me dan alguna para hacer el máster que quiero. 

Pero hay unas becas que me parecen un verdadero mamoneo. Son las becas del Ministerio, las del Estado… como se llamen. Las becas de toda la vida que se echan para que te paguen la matrícula de la Universidad y la estancia fuera de tu casa, y que sólo te conceden si tu familia tiene un determinado umbral de renta, bastante discutible.

La gente la llama normalmente, “La Beca”. Normal, es que es LA BECA (para quien se la conceden, claro).

Ese umbral del que os hablo no es ni la pobreza ni la riqueza, es el umbral de renta medio, pero se supone que favorece a “los estudiantes más pobres”.

Yo no sé quien inventó el sistema de repartos, pero a lo largo de mis cuatro años de carrera he visto de todo con el sistema de las becas. Yo nunca fui becado. No vengo de una familia de ricos, pero puedo asegurar que el dinero de la beca me lo hubiese gastado en mis estudios y me hacía tanta falta como a muchos otros estudiantes.

En este tiempo he visto de todo. Incluso gente que se ahorraba cuatro años de beca íntegro para comprarse un Audi cuando acabara la carrera, iba de fiesta en fiesta, renovaba el armario de arriba a abajo, y en el mejor de los casos, se pegaba EL VIAJE del verano. Pero… ¿no se supone que las becas están para estudiar? Eso es lo que pensamos los de buena fe.

Para colmo, estos “becarios buenos estudiantes” tienen la posibilidad de disfrutar de OTRA beca más, por si nos quedábamos cortos. Son las famosas Becas MEC, que te pagan un mesecito en el extranjero para aprender inglés, además, en el país que tu elijas.

Y sólo pueden optar a estas Becas MEC los que hayan sido otorgados con la beca para la universidad. Sí, esa beca que “les paga un año de carrera”.

Así vamos. Repartiendo oportunidades de futuro a los que se lo merecen.